“Estaba de broma, no lo decía en serio”
“Estaba de broma, no lo
decía en serio”
¡No, por favor! No lo decía en serio,
era un comentario sin maldad y sin segundas intenciones, se lo juro. ¡Perdónenme!
Como dijo mi tocayo, nuestro Rey
Emérito, D. Juan Carlos: “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a
ocurrir.”
Desde aquí suscribo esas palabras,
las hago mías. Por favor, que no paguen los platos rotos otras personas además
de mí. No castiguen a todo el mundo por mis comentarios. Nadie, salvo yo mismo,
tiene la culpa de mis equivocaciones y meteduras de pata.
Entono el “Mea culpa” con fuertes
golpes y con el puño cerrado en mi pecho.
Lo escribí sin pensar lo que estaba
haciendo. De rodillas, si hace falta, y suplicándoselo en reverencia infinita,
si es necesario, se lo imploro.
Nunca imaginé que un artículo mío
pudiera tener tanta trascendencia y sobre todo a nivel mundial. Asumo toda
responsabilidad en lo que escribí pero, se lo juro por lo más grande, yo no
quería ofenderles.
¿Por qué hacer pagar justos por pecadores?
Les pido que recapaciten, que no tomen esa decisión a la ligera. Díganme lo que
tengo que hacer y lo haré.
Mortifíquenme y ejecútenme si ese es
el precio que tengo que pagar. Me retractaré de mis palabras públicamente cual si
una sentencia judicial se tratara ante quien y de la forma que ustedes
consideren oportuna. Como hacen en los medios de comunicación escritos y
audiovisuales. Les repito, lo que sea, pero por el amor de Dios no nos
mortifiquen con eso.
Ya casi sumido en un mar de lágrimas
y a punto de darme por vencido se lo demando, no nos impongan esa pena.
Cuando en mi anterior artículo,
referente al deporte y al ejercicio físico decía que mucha de la culpa de esos
kilos de más que teníamos era porque nos abandonábamos al regusto de la comida
y de la bebida, no me refería a ustedes. Todo era en tono socarrón e irónico,
nunca para ofenderles. Por favor, no nos angustien y más ahora con estas
calores.
Tras publicar aquel artículo hace
unas dos semanas leí en varios medios de comunicación titulares como estos:
“La cerveza comienza a desaparecer:
esta es la fecha en la que puede llegar el fin de su producción.”
“¿Está cerca el fin de las cañas? La
producción de cerveza podría tener los días contados.”
“La cerveza está en jaque y España
podría ser el siguiente país en parar la producción.”
Si lo llego a saber me ahorro aquel
artículo. Me siento tremendamente culpable de haber dado pie a esta situación.
Sres. fabricantes de cervezas,
grandes empresas y multinacionales cerveceras, maestros cerveceros y demás
categorías profesionales dentro del gremio, millones de excusas y perdones sin
paliativos si en cualquier momento se sintieron ustedes y el “oro líquido” que fabrican, identificados
como responsables de esas “barriguitas”.
En absoluto me refería a la cerveza.
¿Cómo voy a acusarles a ustedes de esa delicia de bebida que nos deleita a
todos y que ha salvado más de una vida en olas de calor? ¡Por supuesto que no!
Discúlpenme mis queridos lectores me
está sonando el móvil:
-Sí, dígame. ¡Ah! ¿Eres tú, Pepe? ¿Qué
si he leído lo de las cervezas? Pues sí, precisamente estaba escribiendo mi
próximo artículo sobre eso.
-Fue un desatino por mi parte, estoy
desolado. Fíjate la que he liado por un simple artículo. Se han tomado muy a
pecho las grandes cerveceras lo de la culpabilidad sobre la grasa en las
barrigas y fíjate, están pensado en parar la producción y todo y, no te lo
pierdas, incluso a nivel mundial, ahí es nada la repercusión que ha tenido. Me
siento culpable.
-¿Cómo? ¿Qué no es por mi artículo?
¿Qué es por la sequía tan grande que nos asola? ¿Qué falta agua y hay escasez
de suministros por la crisis energética y la inflación?
-Bueno Pepe, te tengo que dejar que
pierdo la inspiración a la hora de escribir, luego te llamo y me cuentas más
detalladamente. Chao.
Y claro, eso tiene el leer solo los
titulares de las noticias y dejar el resto sin hacerlo. Y yo pensando que era
por haberse sentidos ofendidos o agredidos en mi escrito.
¿Pues saben lo que les digo Sres.
fabricantes de cervezas? Que como se les ocurra llevar a cabo tan cruel e
inhumano despropósito y dejar de fabricarla, entonces sí, ahí se van a
encontrar de frente conmigo y con mis artículos.
Y les aviso, cuando me enfado soy muy peligroso.
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