“La cocina toma vida”
“La cocina toma vida”
El verano tiene estas cosas. Las
genialidades e imaginación se sobrecalientan y explotan ofreciendo a veces sus
mejores versiones. ¿Y por qué les digo esto?
Resulta que hace unas semanas tuve la
ocasión de visionar y escuchar un monólogo con el cual, lo digo con su permiso,
mi buen amigo Alex Clavero me deleitó.
Si por joven entendemos el haber
sobrepasado los 40 años pero por muy poco, Alex lo es. Vallisoletano para más
señas y, como él dice, de un pueblo tan pequeño que se llama Casasola, Casasola
de Arión.
El fantástico de Alex, tiene una
sección dentro de un programa en una conocidísima emisora musical de ámbito
nacional. Cuando llega su momento de gloria nos deleita con absurdos e
imaginativos diálogos, monólogos e historias con mucha chispa.
Yo lo sigo desde hace muchísimo
tiempo y seguramente alguno de Vds. lo siga también. Quizás hayan oído hablar
de él o lo hayan visto en televisión o puede ser que en directo en algún teatro.
Si no es así les recomiendo se acerquen a él y a sus aventuras contadas en
clave de humor disparatado.
Pues bien, y retomando el tema, les
diré que tuve ocasión de comentarle lo mucho que me había gustado uno de sus
monólogos radiofónicos y le solicité su autorización –ya saben ustedes como
está esto del plagio y los derechos de autor- para poder reproducir
íntegramente su monólogo en esta su columna –la de Vds. Puntualizar que, aunque
a algunos parece no afectarle legalmente esto del plagio aun plagiando, a la
gran mayoría sí nos puede dañar desde el punto de vista judicial. Y aunque Alex
es también generoso, las cosas había que hacerlas bien.
Y aquí les paso la auténtica perla,
el caramelo en forma de monólogo sin sentido pero con todo el del mundo. Ya les
digo, reproducido tal cual mi buen amigo Alex lo relató.
Abstraigan sus mentes de cualquier
realidad y disfruten de él.
“El otro día estaba disfrutando de
una peli que era sobre una mezcla de robots y seres humanos y de repente
escuché un estruendo en la cocina y fui `pallá´.
Allí estaban tirados la escoba y el
recogedor, en el suelo, y el robot aspirador “Rumba” pegándose contra ellos
mientras cantaba “Una lágrima cayó en la arena, en la arena cayó tu lágrima…” y
yo me dije: ¡Cómo se nota que es una “rumba”!
Y además llevaba una butifarra sobre
ella: “¡Toma! ¡Y encima es una rumba catalana!”
Me dije:
-¿Qué ha pasado aquí?
Pero ahí no se sacaba una información
ni con el sacacorchos. Le pregunté a la Thermomix, pero me lo mezclaba todo.
-¿Pero qué está pasando aquí?
Y se lo pregunté a la lavadora y
después de dar varias vueltas no soltó prenda.
Uyuyuyuy… estaba toda la información “concentrada”
y tuve que hablar con la licuadora….bueno bueno bueno…menudo jaleo.
Y creo que el tema fue por “pelusa”,
por envidia.
Luego había gente que no dejaba de
malmeter.
Le dije al horno:
-Deja de calentar porque estás
creando muy mal ambiente.
El grill sabía algo porque se estaba oliendo
la tostada.
Miré en el cubo de la basura y me
confesó. Le tuve que pisar para que me abriera la boca porque allí no soltaba
prenda nadie. Entonces abrió la boca y dijo:
-¡Es que siempre me trago yo toda la
mierda!
-Ya, pero mierda de la buena porque
eres un come bolsas -le dije.
Bueno, bueno, allí todo el mundo
discutiendo.
Después, claro, le pregunté al pasapuré
pero no le entendí nada porque era un “chino”.
El tendedero a leches con las
cacerolas: “Que si se te ha ido la pinza que si a ti se te ha ido la olla”….bueno,
bueno.
Se arrancó el extractor de repente….y
dije:
-¡Salvados por la campana, chico!
Y de pronto vuelvo a oír “Tus ojos
bandido robaron….”, abro el armario y era el azúcar moreno que estaba “desatao”….
y dije:
-¿Pero qué ha pasado? y me contestó:
-¡Han sido los filetes!
-¿Cómo que han sido los filetes?
-Que están `empanaos´” –me dice.
-¿Que están empanaos´?, estás muy
nervioso.
El pan estaba `rallao´, te lo digo,
estaba muy `rallao´. Le pregunté:
-¿Qué ha pasado, qué ha pasado?”, hasta
que al final me dijo:
-Han sido los filetes.
-Por fin un de-cantador –me dije.
Le pregunté a la nevera pero la noté
muy fría. La cafetera estaba muy nerviosa, solo decía “Chao, chao” –se nota que
era italiana. Pero de repente dijo: “Yo ya me he hecho budista, a partir de
ahora nada más té…”.
Bueno, bueno, un jaleo tremendo.
Había un bollo con puntitos al que no
se le escuchaba nada. Me dije: “Hay que leerlo en Braille”.
Le frotaba con la mano los puntitos y
entendía los mensajes y la conversación.
-¿Pero esto por qué es? –me pregunté.
Pues porque estaba sobao, claro,
sobao, sobao, sobao, sobao…….
Y de repente veo a mi mujer
diciéndome:
-¡Que te has quedao sobao, que te has
quedao sobao! ¡Y recoge la cocina que la tienes con todos los cacharros tirados
por medio!
-¿Pero cómo voy a haber sido yo si yo
estaba dormido? ¿Qué te crees que soy tonto?
Y me dijo: “Hombre, eres tonto,
mucho, pero además eres ¡sonámbulo!”
Y esta es la absurda historia y el
monólogo. Les reconozco que así, leído del tirón, pueda costar un poco ponerse
en situación. Por eso les invito a que busquen en Google “Alex Clavero guerra
electrodomésticos”. Ahí les aparecerá el video completo y disfrutarán
totalmente de la picardía de Alex, el niño malo de la radio.
Si una imagen vale más que mil
palabras, un video vale más de diez mil.
Todo sea por pasar un buen rato. Tres
minutos que les harán sonreír delante del maestro picarón Clavero.
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