“Lo de la cosa”
“Lo de la cosa”
Metidos ya en este nuevo año 2025 y en plena cuesta de
enero y rebajas les voy a transmitir un escrito que ha llegado a mi poder y que
circula por eso que se llama internet y redes sociales.
Espero les sirva para relajarse mentalmente después de
la resaca de estas pasadas navidades. No tanto por el alcohol como por ese
aluvión de despilfarros culinarios y exageraciones desmedidas que conllevan
dichas fechas, a las que habrán estado sometidos. Frívolos dispendios, por otra
parte, si tenemos en cuenta que en otros lares ni de lejos pueden disfrutar de algo
similar.
El texto anónimo del que les hablo comienza nombrando a
Juan de la Cosa, aquel avezado marino y aceptado por Colón para mandar su nave
capitana la “Santa María” y cuya relación con el almirante se fue agriando
durante el primer viaje a las Indias debido a envidias personales entre ambos.
Se nombra al marino, sí, pero de ninguna manera a modo de semblante histórico.
Es pura coincidencia y utilizado como un adorno e ironía lingüística. Cuando
lean el contenido entenderán perfectamente qué les quiero decir con ello.
Lleno de sorna, gracia e imaginación, nos deleita y
entretiene con los diferentes usos que se le puede dar a la palabra “cosa”. Es
posible que alguno de ustedes lo conozcan o lo hayan leído en alguna ocasión,
más aún si utilizan las redes sociales con cierta frecuencia, pues por ellas
anda deambulando.
A modo de poema, como lo han bautizado en las comunidades
internautas, aunque rimas tiene pocas y emotividad ciertamente menos, no por
ello deja de tener su curioso encanto.
Y ya, sin más dilación, paso a exponérselo.
“EL POEMA A LA COSA”
Dice Don Juan de la Cosa que una “cosa” es una “cosa”
y otra “cosa” es otra “cosa”, pero que una “cosa” y otra “cosa” son todas la
misma “cosa”.
¿Y QUÉ ES LA “COSA”?
“Cosa” es, posiblemente, la palabra más usada del
idioma castellano.
La “cosa” puede ser objetiva o subjetiva, abstracta o
concreta. Pero ya sea una “cosa” o la otra, la “cosa” es que la “cosa”,
identifica, explica o se aplica a cualquier “cosa”.
- Doctor: Bueno, usted dirá qué cosa le trae por aquí.
- Paciente: Pues la cosa, doctor, es que, desde hace
un tiempo a esta parte, al levantarme por las mañanas siento una cosa rara, una
cosa fea, así como si todas las cosas me dieran vueltas en la cabeza.
- Doctor: ¿Y qué tiempo hace que viene usted
padeciendo eso?
- Paciente: Hará cosa de un mes.
- Doctor: ¿Ha tomado usted alguna cosa para lo que
siente?
- Paciente: La verdad doctor, es que me han
recomendado mil cosas, pero yo no hago caso a todas las cosas que me dice la
gente.
- Doctor: Bueno, pues en primer término le diré que a
mí me gusta ser muy claro en mis cosas. Esa cosa que usted está experimentando,
es una cosa que le suele pasar a las personas de edad avanzada como usted. Y lo
peor de la cosa es que, para este tipo de cosas, no se ha inventado todavía
ninguna cosa.
- Paciente: ¿Entonces la cosa es seria?
- Doctor: No hay duda que requiere atención. Yo le
recomiendo tres cosas: la primera, es que se tome usted las cosas con calma. La
segunda cosa que le aconsejo, es que no vaya usted a hacer ninguna locura. Y la
tercera cosa es que quiero que se tome esto que le estoy recetando, durante una
semana. Si en ese lapso de tiempo usted nota que la cosa no mejora, vuelva para
ver qué otra cosa podemos recetarle, porque tenemos que evitar que esto
degenere en otra cosa peor, porque entonces sí que la cosa se pondría más
difícil.
- Paciente: Muy bien, doctor. Y ahora, quisiera usted decirme
¿cuánto va a costarme la cosa?
- Doctor: Pues mire, llegados a este punto de las
cosas, hable con mi secretaria que es la que se ocupa de estas cosas.
Feliz año nuevo, perdónenme por el retraso en
felicitárselo, y no permitan ustedes que estas cosas alteren su vida, porque de
lo contrario, no pasarán a otra cosa de las cosas de la vida.
Así son las cosas.
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