“Mirando pa’Cuenca”
“Mirando pa’Cuenca”
Con esto de las elecciones
municipales que nos tocan vivir en breve, los partidos calientan motores y nos
van presentando poco a poco a sus candidatos. Con cuenta gotas, eso sí,
conscientes de no quemar todos los cartuchos y quedarse sin munición a las
primeras de cambio.
La primera que lo hizo, con mucho
tiempo de antelación y en grandes vallas publicitarias, fue la candidata del
Partido Popular, Marifrán Carazo.
Nos cogió, al menos a mí, a paso
cambiado y por sorpresa. No esperaba en Semana Santa -dos meses antes de la
cita electoral- encontrarme ya en pre campaña. Por más que los medios de
comunicación se empeñen en convencernos hasta la saciedad de que esta comienza
3 meses antes de unas elecciones, yo me resisto a eso. Bastante tengo con el
continuo tostonazo en que se convierten los 15 días que por ley dura una
campaña electoral.
Como no quiero desviarme del motivo
que me ha llevado a escribir este artículo, paso a centrarme en el título del
mismo.
Paseando por la ciudad tuve ocasión
de ver el “contrataque publicitario” del PSOE en forma de mensaje en
marquesinas y farolas.
El eslogan decía: “Cuenca pone al
mundo mirando a Granada”, en un juego original de palabras. Lástima que esa
afirmación se quede en eso, solo en un original juego de palabras, sin más.
Mi mente, a veces en estado febril, nada
más leer la frase, se fue al otro sentido, cuando se habla de poner a alguien
“mirando a Cuenca”.
Ese es el peligro de ciertos juegos
de palabras. Gente tosca e innoble como el que les escribe, caemos a veces en
la trampa de la vulgaridad, aunque nos riamos de ello.
He leído en un medio de comunicación
que dicho mensaje causó cierto revuelo en las redes sociales desde donde algunos
aplauden la originalidad de la frase. Imagino que su finalidad última – la de
Paco Cuenca como se gusta llamar- es que fuese impactante para que nadie se
olvide de que está ahí, de que existe. Y ciertamente va a ser complicado de
ignorar.
Aprovechando su apellido, Paco Cuenca
le ha dado la vuelta a una frase que a todos nos suena y “Ha puesto al mundo
mirando a Granada”.
Lástima que la realidad no acompañe
ese deseo.
Cuenca ha intentado que el mundo
mirara a Granada pero no lo ha conseguido. El fiasco y fracaso que ha supuesto
para nuestra ciudad la no implantación de la Agencia Estatal de Inteligencia
Artificial (AESIA) en beneficio de La Coruña -recordemos que la primera y
segunda vicepresidentas del gobierno son de esa ciudad- ha dejado poco menos
que a los pies de los caballos el deseo de Cuenca.
No voy a entrar en el fondo de la
cuestión de las razones que han hecho que esto sea así. Hay mucha tela que
cortar al respecto.
Políticos granadinos -además de
Cuenca- con puestos en Madrid, a la vera del Presidente del Gobierno, y otros
más alejados de la capital de España pero igualmente muy cerca del mismo y con
altos cargos en Andalucía, son responsables directa o indirectamente de que se
haya escapado esta oportunidad.
Cuenca, como Quijote ante molinos
gigantes, va a intentar taponar el sangrado que supone esto para la ciudad y,
cómo no, para su propia imagen como alcaldable. Y lo va a hacer poniendo
tiritas para parchear una gran herida. De poco servirá, ya se lo anticipo yo.
Y por si fuera poco trabajo para
nuestro insigne alcalde, a Granada se le escapa también, en favor -una vez más-
de Sevilla, la designación como
sede del Centro Europeo para la Transparencia Algorítmica. Lo que viene a ser
la AESIA europea.
Este palo ha pillado tan de sorpresa
a Granada y a Cuenca que ambos dos estaban mirando para esta última cuando se
han enterado. Y es que no escarmentamos.
Todo esto es solo una ínfima parte de
lo que ha perdido esta ciudad de unos años a esta parte. La política es muy
desagradecida para ciertos políticos. La realidad muy despiadada y cruda
algunas veces para el resto de los mortales, los ciudadanos.
Granada lleva puesta mirando “pa´Cuenca”,
dicho sea en el sentido más irreverente de la expresión, desde hace ya mucho
tiempo.
Y así nos va. Sarna con gusto no pica
y si pica no mortifica, dice el refrán.
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