“Ya ha pasado un año, feliz aniversario”
“Ya ha pasado un año,
feliz aniversario”
Es más que posible que no lo tengan
en cuenta, el tiempo pasa volando y nos hacemos cada día más mayores a una
velocidad cruel, pero hoy hace un año que este que les escribe inauguró esta
columna. A mí se me ha hecho corto si por ello entendemos que parece que fue
anteayer cuando empecé este camino divulgativo.
Espero que a ustedes les haya
parecido también breve pero por razones que tengan que ver con el gusto que
pudiera producirles la lectura de mis artículos. En cualquier caso, gracias. Y
se lo digo de corazón.
Me consta que entre mis lectores, hay
amigos y conocidos pero también otros a los cuales no tengo el gusto de haber
tratado nunca y a los que les agradan los temas que toco y cómo los abordo.
Estos últimos, y que no se me enfade nadie, tienen doble mérito y valor para mi
pues lo hacen puramente por placer y desde un punto de vista totalmente
objetivo, sin intrusiones emocionales o la parcialidad con que pueda leerme un
amigo o amiga.
Les dije en mi presentación, allá por
el segundo artículo a mediados del mes de abril de 2022, que mi intención sobre
todo era entretenerles. Espero haberlo conseguido y seguir haciéndolo.
Desde entonces he disfrutado realizando
algo que he hecho siempre pero que tenía descuidado en estos últimos tiempos,
escribir.
Escribir y describir situaciones
cotidianas de cada día, cosas que a uno le van pasando. Una especie de crónica
social particular e individual y que parte de una visión muy personal de ver y,
sobre todo, de observar la vida.
A veces, por así decirlo, me he
salido del guion y he criticado de forma muy suave algunos asuntos o temas de
actualidad. Lo cierto es que no quiero perder la perspectiva de animosidad y
distracción que me trajo hasta ustedes. No obstante, en más de una ocasión,
meteré los pies en el charco y pondré sobre la mesa mi opinión y mi sentido
crítico sobre cualquier materia que sea merecida a día de hoy. Ese momento llegará.
He disfrutado, lo sigo haciendo,
escribiendo para ustedes. Me gusta leer sus comentarios –cuando los hacen- así
como sus halagos, ¿a quién no?
Por ello les expreso mi más profundo
agradecimiento cuando se trata de su tiempo y de dedicarlo a transmitirme sus
felicitaciones, opiniones o críticas.
Faltaría a la verdad si les dijera
que no me embarga una cierta emoción, mezclada con nerviosismo feliz de
principiante o novato, cada vez que lanzo un artículo para su publicación.
Entre todos ellos ha habido algunos
que, sin tener buenas expectativas por mi parte en cuanto a su aceptación, a la
postre han sido de los que más han gustado. También ha ocurrido lo contrario.
En este año que ahora se cumple les
he hablado, tras mi presentación inicial,
sobre la sabiduría popular en nuestro metro, también sobre el Corpus y
las tradiciones. Escribí sobre el día de la Toma de Granada o sobre evocaciones
de recuerdos de mi niñez. He alabado el trabajo encomiable y dedicación de
personas en sus puestos de trabajo. En una ocasión hablé de bancos –de esos que
custodian nuestros ahorros- y en otra
del ejercicio físico. Muchos temas, en fin, y bastantes más que quedan en el
tintero. Especiales y emotivos fueron esos artículos de despedida a dos
personas muy queridas que se nos fueron este año, el doctor Candel y Jesús
Cobo, propietario del Bar Manila.
Con todo ello, y sin el ánimo de
extenderme mucho y hacerme cansino, les quiero decir que no me he aburrido en
absoluto y que espero y deseo que ustedes tampoco.
Que estas “crónicas sociales” sirvan
para lo que en un principio se idearon. Esa es mi aspiración.
Mientras tanto, solo desearles un
feliz año, no nuevo, sino primer aniversario juntos.
¡Que ustedes me lean bien! Mil
gracias, de corazón.
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